mie 24a. Ordinario año Par (Id=623)

Antífona de Entrada

Sálvanos, Señor y Dios nuestro; reúnenos de entre las naciones, para que podamos agradecer tu poder santo y sea nuestra gloria alabarte.

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Concédenos, Señor, Dios nuestro, amarte con todo el corazón y, con el mismo amor, amar a nuestros prójimos.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

Entre estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor, el amor es la mayor de las tres

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios
12, 31; 13, 1-13

Hermanos: Aspiren los dones más valiosos. Y voy a mostrarles el camino más excelente.
Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, no soy más que una campana que resuena o unos platillos que aturden. Aunque tuviera el don de profecía y penetrara todos los misterios; aunque poseyera en grado sublime el don de ciencia; y aunque mi fe fuera tan grande como para cambiar de sitio las montañas, si no tengo amor, nada soy. Aunque repartiera en limosnas todos mis bienes y me dejara quemar vivo, si no tengo amor, de nada me sirve.
El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia; el amor no es presumido ni se envanece; no es grosero ni egoísta; no se irrita ni guarda rencor; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. El amor disculpa sin límites, confía sin límites, espera sin límites, soporta sin límites. El amor no pasa nunca.
El don de profecía acabará; el don de lenguas desaparecerá, y el don de ciencia dejará de existir. Porque nuestros dones de ciencia y de profecía son imperfectos; pero cuando venga lo perfecto, desaparecerá lo imperfecto.
Cuando yo era niño, hablaba como niño, sentía como niño, razonaba como niño; pero cuando me hice hombre, dejé las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo y oscuramente; pero después veremos cara a cara. Ahora conozco de una manera imperfecta, pero entonces conoceré a Dios como él me conoce a mí.
Ahora tenemos estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor; pero la más excelente de todas es el amor.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 32, 2-3.4-5.12 y 22

Dichoso el pueblo que confía en Dios.

Demos gracias a Dios al son del arpa, que la lira acompañe nuestros cantos; cantemos en su honor nuevos cantares, al compás de instrumentos aclamémoslo.
Dichoso el pueblo que confía en Dios.

Sincera es la palabra del Señor y todas sus acciones son leales; él ama la justicia y el derecho, la tierra llena está de sus bondades.
Dichoso el pueblo que confía en Dios.

Feliz la nación cuyo Dios es el Señor, dichoso el pueblo que escogió por suyo. Muéstrate bondadoso con nosotros, porque en ti, Señor, hemos confiado.
Dichoso el pueblo que confía en Dios.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida. Tú tienes palabras de vida eterna.
Aleluya.

Evangelio

Tocamos la flauta y ustedes no bailaron, cantamos canciones tristes y no lloraron

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
7, 31-35

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo:
"¿Con quién compararé a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? Se parecen a esos niños que se sientan a jugar en la plaza, y se gritan unos a otros:
"Tocamos la flauta y no han bailado; entonamos canciones tristes y no han llorado".
Porque vino Juan el Bautista, que no comía ni bebía, y dijeron:
"Ese está endemoniado".
Y viene el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen:
"Ahí tienen a un comilón y a un borracho, amigo de los recaudadores de impuestos y pecadores".
Sin embargo, los amigos de la Sabiduría le han dado la razón"
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, estos dones que te presentamos en señal de sumisión a ti, y conviértelos en el sacramento de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

La alabanza, don de Dios

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Pues aunque no necesitas nuestra alabanza, ni nuestras bendiciones te enriquecen, tú inspiras y haces tuya nuestra acción de gracias, para que nos sirva de salvación, por Cristo, Señor nuestro.
A quien alaban los ángeles y los arcángeles, proclamando sin cesar:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Ven, Señor, en ayuda de tu siervo y sálvame por tu misericordia. Que no me arrepienta nunca de haberte invocado.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Que el sacramento del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo que acabamos de recibir, nos ayude, Señor, a vivir más profundamente nuestra fe.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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